Algunos dicen que "El Continental" estaba en una callejuela del Gòtic Barcelonés, otros lo sitúan en el Barrio latino de Paris, o en el recodo de un acantilado en la Riviera. Aseguran que dese su terraza se divisaba la Bahía de Tánger y se podía escuchar el ajetreo de los mercantes en el puerto de Macao.

Hay quien dice que no ha existido jamás o que cerró ya hace muchos años. Pero los que alguna vez estuvieron en él no pueden dejar de buscarlo ya para siempre por todos los recovecos de su memoria, donde descansan las ilusiones perdidas, tras el humo de los barcos o en noches plenilunadas y llenas de promesas…

Para aspirar de nuevo el aroma de su té a la menta, para hundir los ojos en la negrura del café, para reír bebiendo su licor de lluvia, para ver consumirse la bengala de su copa helada, para esperar un amor, para olvidarlo.

Para soñar, al fin y al cabo…

Una melancolía alegre, barcos que zarpan a lugares remotos, mujeres hermosas que entran en cafés o en ascensores haciendo parar el tiempo y las miradas. Así son las "Tardes en el Continental". Diseños cosmopolitas, a la vez evocadores y modernos, con la inspiración pictórica y mediterránea de Paloma del Pozo. Emociones que crecen desde los pies de los vestidos y trepan buscando el corazón de quien los viste con dibujos sobre telas de lino, seda salvaje, seda natural y otomán bordados con hilos de plata. Como se tejen los recuerdos.